Tanatorio Municipal Nuestra Señora de la Fuensanta

El tanatorio de Córdoba Nuestra Señora de la Fuensanta está situado a las afueras de la ciudad, Cuenta con cinco salas velatorio. Se encuentra dentro del complejo funerario municipal donde se encuentran también el cementerio del mismo nombre y el crematorio.

HORARIOS

Horario 24h de lunes a domingo.

SERVICIOS

Servicio de cafetería y restaurante, capilla multiconfesional, sala de preparación, depósito y administración.

CÓMO LLEGAR

En autobús Línea E: Córdoba Alcolea -Bda. del Ángel. Tiene parada en el Tanatorio.

En coche

Saliendo de la ciudad por la Avda. de Lidia /N-IV a unos 4 km tomar salida indicada por Cementerio /Tanatorio de la Fuensanta.

Fuente: tanatorio Córdoba: Tanatorio Municipal Nuestra Señora De La Fuensanta.

Tanatorio Las Quemadas

Carretera N-IVa dirección Alcolea. En el km. 2,2 entrar en el Polígono de las Quemadas por el tercer acceso, justo enfrente de la Universidad Laboral. Tras entrar en el polígono ya se ven las instalaciones al frente, a las que se accede cogiendo el primer desvío a la izquierda.

Fuente: Web Tanatorio La Quemadas.

Tanatorio Reyes y Guardeño

El Tanatorio Reyes y Guardeño presta servicio las 24 horas del día los 365 días del año.
Dispone de Salas velatorio climatizadas, sala de tanatoéstetica, capilla y vehículos.
Presta servicios integrales, entierros, incineraciones, gestión de documentación, tanatoéstetica, traslados nacionales como internacionales y repatriaciones.
También prestan otro tipo de servicios como servicio de floristería, pésame online, urnas, arcas, esquelas y lápidas.

Fuente: Web Tanatorio Reyes y Guardeño.

Cementerio de Córdoba. San Rafael

Dirección: Av. de Libia, s/n, 14010 Córdoba
Horario:
miércoles 8:30–18:00
jueves 8:30–18:00
viernes 8:30–18:00
sábado 8:30–18:00
domingo 8:30–18:00
lunes 8:30–18:00
martes 8:30–18:00
Teléfono: 957 43 75 95
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Cementerio de Córdoba
Situado al sureste de la ciudad, entre un conjunto de gran extensión de viviendas, una vía de gran importancia recorre su frente principal, con separación suficiente para dar cabida a un espacio arbolado de eucaliptos. De solar irregular debido a las sucesivas ampliaciones, lo bordea una tapia alta de fábrica encalada. Cuenta con vegetación de porte. El acceso se realiza por un frente de edificación de dos plantas, con un cuerpo principal adelantado y sobre elevado, en el que destaca una hornacina con escultura de San Rafael con escudo. Dos columnas dóricas semienterradas, constituyen las jambas del portón de entrada, al igual que en la salida del pasadizo que allí se inicia, pudiendo proceder de edificios anteriores. El primer patio, porticado, tiene planta cuadrada, con pilares cuadrangulares aboquillados y arcos carpaneles. Resulta interesante el lapidario, tanto parietal, como en el pavimento de los soportales.
Fuente: Patrimonio Inmueble de Andalucía
HISTORIA
Recoge una milenaria tradición funeraria que toma su nombre del Arcángel San Rafael, custodio de la ciudad.
Construido en 1833, es el segundo cementerio más antiguo de Córdoba, por orden del intendente Miguel Boltri. En un principio fueron enterrados los vecinos de los barrios de: La Magdalena, Santa Marina, San Nicolás, San Andrés, Santiago, San Lorenzo, San Pedro , San Eulogio de la Axerquia.
El proyecto se financió con 20.000 reales que cedió el cabildo Catedralicio. La construcción se finaliza en 1835 siendo bendecido por el obispo Juan José Bonel y Orbe y se realiza la primera inhumación el 16 de junio de 1835.
En 1849 se realizan importantes reformas empleando elementos de otras construcciones, por ejemplo:
El altar, del Convento de la Encarnación Agustina.
La Efigie de San Rafael de la puerta de la entrada, del Convento de San Francisco de la Arruzafa.
Un púlpito, de San Juan de Dios.
En 1868 el ayuntamiento concede unas Bovedillas para la inhumación de los jefes y oficiales fallecidos en la Batalla de Alcolea, ese mismo año.
A principios del Siglo XXI se crea el llamado “Muro de la Memoria” que recoge el recuerdo a las víctimas de la Guerra Civil en Córdoba. Inaugurado el 18 de Marzo de 2011.
PERSONAJES ILUSTRES
Julio Romero de Torres.-
Manuel Calero.- Torero
Rafael Romero de Torres.- Pintor.
Eduardo Lucena y Vallejo.- Músico y compositor.
Enrique Redel y Aguilar.- Poeta e historiador.
Rafael de Soto y Camacho.-
Miguel de Luque.- Farmacéutico.
Dionisio Sánchez.- Teólogo.
Juan José Aguado.- Abogado y cura de la Parroquia de Santa Marina.
Rafael Romero y Barros.- Maestro de varios artistas cordobeses como sus hijos, julio, Rafael y Enrique Romero de Torres.
Francisco de Borja Pavón.- escritor, académico y farmacéutico.
Teodomiro Ramírez de Arellano.-.- Fundador del periódico” la Crónica”, director de la Real Academia en 1904 y vicepresidente de la comisión Provincial de Monumentos.
FOSA COMÚN
La Fosa del Cementerio de San Rafael se encuentra en el interior, estaría en la parte posterior del recinto en una explanada en forma rectangular, en paralelo al colegio Algafequi, donde según otras fuentes estaría la fosa común, en este caso a extramuros del campo santo. Por lo que existen dos posibles localizaciones de la fosa común de San Rafael. Cabe la posibilidad de que en el cementerio exista más de una fosa común debido al elevado número de víctimas enterradas registrado en dicho lugar. Se practicaron fusilamientos en las tapias del mismo. Víctimas totales inscritas 3519 de las cuales, 1685 proceden del Registro Civil de Córdoba y 2062 proceden de los Libros de los Cementerios. Del total de Víctimas inscritas se encuentran enterradas en Córdoba capital 2403, de ellos 10 víctimas están registradas en los Registros Civiles de Baena, Fernán Núñez, Montilla, Montemayor y La Victoria. El número de víctimas enterradas en el Cementerio de San Rafael es de 1473.
Relato Histórico
La mañana del 18, sábado, los obreros habían ido a trabajar y posteriormente pasarían a cobrar sus jornales, el gobernador seguía dando evasivas al alcalde y el coronel Cascajo no se movió de su despacho en toda la mañana esperando órdenes. A las dos y media de la tarde Queipo telefoneó a Cascajo notificando el éxito de la declaración del bando de Guerra en Sevilla, que debía proclamar igualmente y de inmediato en Córdoba. Un policía de servicio en teléfonos puso en conocimiento esto al Gobierno Civil y a la Casa del Pueblo. A las tres de la tarde Cascajo comunicó al gobernador la noticia de que Queipo se había alzado con el mando de todas las fuerzas de Andalucía y que se encargaba del Gobierno de Córdoba e iba a proclamar el estado de guerra. A esa misma hora se proclamó una huelga general revolucionaria formándose grupos en varios sectores de la ciudad.
El capitán Tarazona y los dirigentes frente populistas idearon una estratagema para simular la rendición y una vez que entró Aguilar en el Gobierno Civil lo desarmaron. El Gobernador telefoneó a Cascajo al que amenazó con la muerte de los rehenes si asaltaban de nuevo la sede, pero Cascajo ordenó al comandante Francisco de Arteaga que se hiciera cargo de la tropa y asaltara el edificio a toda costa a partir de las ocho de la tarde con una sección de mosquetones. Entre los guardias de Asalto había cundido el pánico y la defensa se abandonó enseguida. Las puertas se abrieron y la fuerza entró en el edificio. El gobernador junto a su familia fue trasladado al Hotel Simón así se reconocía los servicios prestados aquella tarde negándose a continuar la defensa.
El siguiente paso era hacerse con el resto de la ciudad. Por lo que se desplegaron baterías en distintos puntos estratégicos de la capital acompañadas todas ellas por el grupo de derechistas y falangistas. Por la noche los demás centros administrativos pasaron a poder de los rebeldes. El alcalde Sánchez Badajoz se refugió dos semanas en casa del bombero José Díaz antes de ser fusilado. Aquella noche también se apoderaron de los edificios de Correos, Telégrafos, Telefónica, etc. Las últimas acciones se llevaron a cabo contra los centros obreros, asaltándolos y quemándolos. Además de la Casa del Pueblo, el centro de la CNT y el Centro Comunista.
En Córdoba se creó el Batallón de Voluntarios o Batallón del Gran Capitán, donde se integraron los elementos más jóvenes de al gran burguesía cordobesa. Y los caballistas de la capital, capataces y aperadores de las grandes fincas, se agruparon bajo el mando del rejoneador Antonio Cañero y crearon el Escuadrón de Cañero, que actuaron en Almodóvar del Río. Desde el segundo día de la sublevación se enviaron tropas a localidades vecinas para dominar la zona, como fue el envío a Alcolea, La Carlota, Santa Cruz, Espejo, Castro del Río, Baena, Nueva Carteya, La Victoria, Cerro Muriano, Villarrubia, Pedro Abad…
La acción militar por parte del Gobierno de la provincia se inició a finales de julio, cuando el general Miaja recibió la orden de formar una importante columna y dirigirse desde Despeñaperros, sobre los objetivos de Córdoba y Sevilla.
Se puso en movimiento el día 27 de julio y el 28 llegaron a Montoro, donde estableció su cuartel general. a Córdoba llegó Joaquín Pérez Salas. La Columna de Miaja fue importante porque en torno a ella se organizaron las Milicias de Jaén y Córdoba, por lo que las órdenes de Miaja comenzaron a actuar todas las milicias de la zona.
Las fuerzas se extendieron por todo el Valle del Guadalquivir esperando el momento para lanzarse sobre Córdoba que no se produciría hasta el 20 de agosto y sería una oportunidad perdida. A finales de julio, con la llegada de tropas regulares republicanas a Córdoba, la gran preocupación de los sublevados era la defensa del puente de Alcolea, por lo que reforzaron su defensa con mercenarios marroquíes, fortificaron la línea de Las Cumbres y establecieron puestos de mando y vigilancia en cortijos próximos, mientras los comandantes Arteaga y Aguilar Galindo se turnaban en el mando.
En Córdoba se produjo una gran represión antiobrera y antirrepublicana. Puede darse por sentado que todas las fuerzas políticas, militares y económicas que formaron parte de la sublevación, se hallaban en el fondo de esta tragedia represiva que se produjo en Córdoba. El balance de la represión fue el exterminio de personalidades republicanas y del Frente Popular, así como del sector laico de la sociedad cordobesa, intelectuales liberales y de organizaciones obreras y partidos de izquierdas.
El 5 de agosto Queipo de Llano efectuó su primera visita de inspección a Córdoba. Esta visita coincide con el aumento de los fusilamientos en la capital. En los días siguientes se descubrió el escondite del alcalde socialista cordobés, Manuel Sánchez Badajoz, del diputado Doctor Romera y de varios concejales en la casa del bombero José Díaz (Huerta de los Aldabones, en el Marrubial). Estaban escondidos en una galería del pozo y en la madrugada del 5 al 6 de agosto fueron sorprendidos y detenidos, y en la madrugada del día 7 fueron fusilados.
Los fusilamientos se fueron incrementando días tras día y los familiares se enteraban cuando iban a las cárceles Relato Histórico para llevar ropa o comida. Se llevaban a cabo, principalmente, en las tapias del cementerio de La Salud, en el lugar conocido como Arroyo del Moro, así como otros lugares que rodeaban a la ciudad: orillas del Guadalquivir, en Alcolea, en la carretera de Santo Domingo, en el Cortijo del Telégrafo, en la Carrera del caballo, en las inmediaciones de la Electro Mecánica, en la Cuesta de los Visos, en la Cuesta de Rabanales (junto a la actual fábrica de Cerveza), en la carretera de Trasierra, en la Cuesta de la Lancha, en la carretera del Castillo de la Albaida, en las carreteras de Casillas o de Pedroches, en la Cuesta del Espino (carretera de Sevilla), en el lugar Los Santos Pintados, etc.
En las primeras semanas, los cadáveres quedaban expuestos al sol en los descampados, hasta que los propios familiares los encontraban y los retiraban cuando recibían la noticia en la cárcel. Así comenzaba la búsqueda por los alrededores de Córdoba y por los cementerios hasta que daban con ellos. Semanas después llevaban los cadáveres rápidamente a la fosa común. Los forenses solo se limitaban a certificar la muerte violenta de las hileras de cadáveres desconocidos que allí aparecían. Según el doctor Zurita (forense auxiliar en aquel entonces en Córdoba) la cifra media de muertos era de 30 o 40 diarios, y bastantes días pasaban de 100 y algunas noches más de 200. Se formó una partida de falangistas la brigada del amanecer que practicaban por la noche detenciones en masa. El final de estos era el fusilamiento en la mayoría de los casos.
El 13 de agosto a la 11 de la mañana fue fusilado el capitán de la Guardia de Asalto de Córdoba Manuel Tarazona Anaya, en el Cuartel del Marrubial. El 15 de agosto llegó el turno para uno de los médico y políticos más eminentes de Córdoba: el doctor Manuel Ruiz Maya (gran propagandista de las ideas republicanas y fundador de la logia Turdetania), en el descampado de la Cuesta de los Visos. La prisión Provincial, ubicada en el Alcázar de los Reyes Cristianos de Córdoba, se hallaba abarrotada y todos los días había una renovación de presos.
El 16 de agosto tomó posesión como jefe de Orden Público, el comandante Luis Zurdo, de la Guardia Civil, hasta el 22 de septiembre del 36 en que le sustituyó Don Bruno. Este comenzó con los fusilamientos en masa que hasta entonces no se habían producido. En aquellos días superaban el centenar de ejecutados en las tapias de los cementerio. La represión iba dirigida a evitar posibles reacciones, una purga de adversario.
Los fusilamientos comenzaron el mismo 16 de agosto con el fusilamiento del librero de la calle Gondomar Rogelio Luque Díaz, este pertenecía a las tertulias literarias, participaba de las corrientes del pensamiento moderno, laico y naturista. La primera gran matanza se llevó a cabo en la madrugada del 17 de agosto con 61 anotaciones en el Registro del Cementerio. El 18 se superó el centenar de fusilados entre ellos el último presidente de la Diputación, José Guerra Lozano de Izquierda Republicana. Los fusilamientos continuaron de forma masiva, sobre todo a raíz de los bombardeos republicanos. Se fusilaba a una media de un centenar de personas por la madrugada. También se fusiló al medico Sadí de Buen Lozano, de 42 años, epidemiólogo, fundador de Centros Antipalúdicos en España y del Instituto Antipalúdico de Navalmoral de la Mata que se hallaba en Córdoba como inspector de los Hospitales de la Cruz Roja.
Un aspecto a destacar es el de los autores materiales de los fusilamientos, que eran de baja extracción social. Eran rufianes e individuos sin escrúpulos que mediante el servilismo y la adulación esperaban conseguir méritos ante las nuevas autoridades.
La operación republicana contra Córdoba el 20 de agosto, frustrada en el último momento, sigue siendo una incógnita la retirada de las tropas en el último momento. La columna de Miaja era muy importante, con un gran núcleo de fuerzas regulares, así como las milicias de Levante y las de Córdoba (Batallones Garcés y Del Terrible) atacando por la Sierra y las milicias de Jaén por la Campiña. Miaja perdió nada menos que tres semanas en la pacificación de la Sierra y esto facilitó que Queipo de Llano consolidara muchas de sus posiciones en Andalucía. Aun así Miaja podría haber entrado en Córdoba, pero su indecisión malogró esta importante oportunidad.
Un grupo importante fue el denominado Batallón Garcés, donde se encuadraron el núcleo comunista de Villanueva de Córdoba y otros pueblos de la sierra. La columna de Armentia debía avanzar hacia Córdoba y la columna del comandante José Belibrea Vera, por la margen derecha del Guadalquivir, desde Villafranca en dirección al puente Mocho. Esta fuerza atacó el día 21 y no el 20, apoyada de milicianos de Villafranca. No se logró pasar el puente y en realidad fue el único combate propiamente dicho en el ataque a la ciudad.
Por otro lado se castigaba la línea facciosa de Las Cumbres, próxima a Alcolea. Las milicias de Jaén al mando de Alejandro Peris no abrió fuego hasta el día 22 ya que estaban supeditadas al triunfo en el puente Mocho, desde los cerros Trapero y San Cristóbal, al sur del Guadalquivir.
Pero la ocasión de entrar a Córdoba se había perdido por:
– La contraorden de retirada a Torres Cabrera.
– Desconcierto tras el bombardeo de los aviones sevillanos.
– Muchos milicianos se marcharon a Espejo.
– Las restantes columnas no avanzaban hacia la capital.
En la capital aquella madrugada se fusiló en el cementerio a dos centenares de personas de Izquierdas.
A primeras horas de la mañana se bombardeó la capital, a manos de la aviación gubernamental, al mismo tiempo que salía una columna facciosa hacia Almodóvar, compuesta de voluntarios que procedieron a reforzar los accesos a Córdoba, en especial la Torre de la Calahorra y el Puente Romano en el que se colocaron barricadas, así como el sector Norte como la carretera del Muriano, multiplicando sus movimientos el batallón cívico Gran Capitán con sus dos compañías de Voluntarios.
El error de Miaja consistió en situar a casi todas las fuerzas atacantes en la campiña sin defensa natural, a merced de la aviación enemiga, así como el tener que cruzar el Río Guadalquivir, que solo tenía tres puentes y los rebeldes los tenían bien cubiertos. Se olvidaron de la sierra de Córdoba, operando desde Cerro Muriano, con pocas fuerzas muy inexpertas.
Otro elemento del que debieron sacar mejor partido fue el bombardeo gubernamental sobre la ciudad. Ya que esto aterraba a la población civil y se paralizaba por completo la vida de la población, con todo lo que ello conllevaba.
De una manera tan fortuita y sin confrontación bélica de importancia las fuerzas del Gobierno perdieron la única ocasión de entrar en Córdoba, salvo pequeñas escaramuzas en la parte de Cerro Muriano.
Varela, que estaba en Córdoba desde el 4 de agostó y tras presenciar el ataque frustrado a la misma, fijó como objetivo alejar lo más posible a las fuerzas republicanas de los alrededores de Córdoba, sobre todo deshacerse de los milicianos que se hallaban en la Sierra. Inició una campaña con tres columnas que debían converger en Cerro Muriano.
En la madrugada del 5 de septiembre salieron de Córdoba las tres columnas: una por las Ermitas, otra por la carretera de Los Pedroches y la tercera tenían una misión envolvente por la parte de Alcolea y el Guadalbarbo.
Ese día hubo un intenso fuego de artillería gubernamental con el comandante Armentia a la cabeza sobre Torres Árboles y Cerro Muriano, hasta bien entrada la noche. En la madrugada del 6 de septiembre los moros entraron al asalto en el pueblo de Cerro Muriano, a fuego y cuchillo. Varela que fue recibido en Córdoba como el libertador de la Sierra.
La columna de Córdoba hubo de fijar sus posiciones en Cerro Muriano, el cual se evacuó provisionalmente a causa de los bombardeos republicanos del día 9. A partir de entonces, igualadas las fuerzas, ambas líneas enemigas enmudecieron, hasta el primero de octubre en que se recrudecieron loas combates contra Peñarroya.
En 1942, el número de fusilamientos en Córdoba capital descendió enormemente, situándose en la cifra de 62 víctimas, mientras que en 1941 los fusilados habían sido 234. La masa ingente de procesos amontonados entre 1939 y 1940 estaban ya casi liquidados en 1942. En este año y en los tres siguientes se despacharon las últimas condenas a muerte aún pendientes.
Sobre la represión en Córdoba capital, conviene aportar una serie de datos. Como en cualquier pueblo, la capital siguió soportando idéntica pesadilla de terror, si bien los fusilamientos de posguerra afectaban a procesados de la provincia, porque en la capital apenas quedaba ya nadie por fusilar después de los sangrientos tres años de guerra.
El acoso y el clima de terror se mantuvieron intensamente en los barrios obreros de Córdoba en la posguerra. La Guardia Civil, la Policía, y la Falange se encargaron de que la población continuara sojuzgada por las amenazas, la tortura, el aceite de ricino, registros, detenciones, delaciones y denuncias, persecución del estraperlo… Toda Córdoba, como cualquier pueblo, vivía en libertad vigilada.

Cementerio de Córdoba. Nuestra Señora de la Salud

Cementerio Nuestra Señora de la Salud
De solar irregular y alargado, lo rodea una tapia alta encalada, a la que se adosan “bovedillas” de hasta seis alturas, cubiertas a un agua con teja árabe, en las más altas, la cumbrera del tejado es el remate de la cerca, el frente principal es una falsa fachada enlazada a la de la iglesia. La vegetación es abundante y de porte. El acceso se realiza por una explanada con bancos de piedra y viejas Robinias, a la que abre la Iglesia, hoy sin culto, con fachada de pujos clásicos (órdenes de medias columnas y frontón) en mala fábrica y pintura costumbrista jugando ocres y blancos. Se prolonga ésta a ambos lados repitiendo los temas, ahora apilastrados y dando acceso por la derecha al cementerio por una cancela. Es interesante el conjunto de panteones centrales y buena parte del lapidario. Muy visitados son los de toreros, Lagartijo (Rafael Medina Sánchez y su madre, 1900), Manuel Rodríguez “Manolete”, Rafael Guerra “Guerrita”, Rafael González “Machaquito” y los apoderados “Camará” y “Pipo”. El repertorio formal es variado, desde templetes clásicos, cruces sobre columnas, hitos fálicos, angeles alados, capillas estilo inglés(Cabriñana 1896), etc.. La fundación es de la segunda mitad del s. XVIII, en principio perteneció a la Iglesia. El templo tenía culto y residía algún sacerdote. Hay enterramientos importantes muy tempranos como la marquesa de Conde Salazar de 1872, sin embargo los libros se perdieron. Sólo hay documentación desde 1925, que se encuentra en el cementerio de San Rafael. El Reglamento es de 1903.
Fuente: Patrimonio de Andalucía
HISTORIA
Cementerio municipal de Córdoba, se plantea en 1804 pero que debida a la regresión de la Fiebre Amarilla y los escasos medios económicos, no se empieza a construir hasta 1810. Durante la época Napoleónica se decide crear un cementerio, para finalizar con la costumbre de enterrar a los difuntos en las iglesias o sus aledaños.
El 4 de Marzo de 1809 José Bonaparte firma un decreto en Madrid, donde se ordena la edificación de este cementerio, cuyas obras comienzan en Octubre de 1810 y finalizan en Junio de 1811 y cuyo coste fue de 51223 reales.
No se consolida hasta 1833 después de realizarse diversas reformas y es a partir de este momento cuando se inician los enterramientos.
En 2009 se realizan obras para facilitar el acceso al camposanto desde otras ciudades cordobesas.
PERSONAJES ILUSTRES
– Manolete .- Torero Cordobés.
– Rafael Guerra “ Guerrita”.- Torero Cordobés.
– Rafael González Madrid “ Machaquito”.- Torero Cordobés.
– José Cruz Conde.- Militar y cargo público.
– Rafael García Lovera.- Abogado y periodista.
FOSA COMÚN
La Fosa se encuentra en el interior del Cementerio municipal de la Salud, en la parte posterior del mismo, en el patio San Plácido. La fosa tiene unas dimensione de 29m x 18 m y unos 5 m de profundidad, en concreto mediría 522 metros cuadrados. Se practicaron fusilamientos en las tapias del mismo, concretamente uno de los lados está cerca de la estación de policía y de bomberos de Córdoba. Víctimas totales inscritas 3519 de las cuales, 1685 proceden del Registro Civil de Córdoba y 2062 proceden de los Libros de los Cementerios. Del total de Víctimas inscritas se encuentran enterradas en Córdoba capital 2403, de ellos 10 victimas están registradas en los Registros Civiles de Baena, Fernán Núñez, Montilla, Montemayor y La Victoria. Centrándonos en el Cementerio de La Salud, nos encontramos que el número de víctimas enterradas es de 811 están en el cementerio de la Salud. Entre los datos recogidos en Córdoba y en otros Registros Civiles de las localidades de la provincia.
Relato Histórico
La mañana del 18, sábado, los obreros habían ido a trabajar y posteriormente pasarían a cobrar sus jornales, el gobernador seguía dando evasivas al alcalde y el coronel Cascajo no se movió de su despacho en toda la mañana esperando órdenes. A las dos y media de la tarde Queipo telefoneó a Cascajo notificando el éxito de la declaración del bando de Guerra en Sevilla, que debía proclamar igualmente y de inmediato en Córdoba. Un policía de servicio en teléfonos puso en conocimiento esto al Gobierno Civil y a la Casa del Pueblo. A las tres de la tarde Cascajo comunicó al gobernador la noticia de que Queipo se había alzado con el mando de todas las fuerzas de Andalucía y que se encargaba del Gobierno de Córdoba e iba a proclamar el estado de guerra. A esa misma hora se proclamó una huelga general revolucionaria formándose grupos en varios sectores de la ciudad.
El capitán Tarazona y los dirigentes frente populistas idearon una estratagema para simular la rendición y una vez que entró Aguilar en el Gobierno Civil lo desarmaron. El Gobernador telefoneó a Cascajo al que amenazó con la muerte de los rehenes si asaltaban de nuevo la sede, pero Cascajo ordenó al comandante Francisco de Arteaga que se hiciera cargo de la tropa y asaltara el edificio a toda costa a partir de las ocho de la tarde con una sección de mosquetones. Entre los guardias de Asalto había cundido el pánico y la defensa se abandonó enseguida. Las puertas se abrieron y la fuerza entró en el edificio. El gobernador junto a su familia fue trasladado al Hotel Simón así se reconocía los servicios prestados aquella tarde negándose a continuar la defensa.
El siguiente paso era hacerse con el resto de la ciudad. Por lo que se desplegaron baterías en distintos puntos estratégicos de la capital acompañadas todas ellas por el grupo de derechistas y falangistas. Por la noche los demás centros administrativos pasaron a poder de los rebeldes. El alcalde Sánchez Badajoz se refugió dos semanas en casa del bombero José Díaz antes de ser fusilado. Aquella noche también se apoderaron de los edificios de Correos, Telégrafos, Telefónica, etc. Las últimas acciones se llevaron a cabo contra los centros obreros, asaltándolos y quemándolos. Además de la Casa del Pueblo, el centro de la CNT y el Centro Comunista.
En Córdoba se creó el Batallón de Voluntarios o Batallón del Gran Capitán, donde se integraron los elementos más jóvenes de al gran burguesía cordobesa. Y los caballistas de la capital, capataces y aperadores de las grandes fincas, se agruparon bajo el mando del rejoneador Antonio Cañero y crearon el Escuadrón de Cañero, que actuaron en Almodóvar del Río. Desde el segundo día de la sublevación se enviaron tropas a localidades vecinas para dominar la zona, como fue el envío a Alcolea, La Carlota, Santa Cruz, Espejo, Castro del Río, Baena, Nueva Carteya, La Victoria, Cerro Muriano, Villarrubia, Pedro Abad…
La acción militar por parte del Gobierno de la provincia se inició a finales de julio, cuando el general Miaja recibió la orden de formar una importante columna y dirigirse desde Despeñaperros, sobre los objetivos de Córdoba y Sevilla.
Se puso en movimiento el día 27 de julio y el 28 llegaron a Montoro, donde estableció su cuartel general. a Córdoba llegó Joaquín Pérez Salas. La Columna de Miaja fue importante porque en torno a ella se organizaron las Milicias de Jaén y Córdoba, por lo que las órdenes de Miaja comenzaron a actuar todas las milicias de la zona.
Las fuerzas se extendieron por todo el Valle del Guadalquivir esperando el momento para lanzarse sobre Córdoba que no se produciría hasta el 20 de agosto y sería una oportunidad perdida. A finales de julio, con la llegada de tropas regulares republicanas a Córdoba, la gran preocupación de los sublevados era la defensa del puente de Alcolea, por lo que reforzaron su defensa con mercenarios marroquíes, fortificaron la línea de Las Cumbres y establecieron puestos de mando y vigilancia en cortijos próximos, mientras los comandantes Arteaga y Aguilar Galindo se turnaban en el mando.
En Córdoba se produjo una gran represión antiobrera y antirrepublicana. Puede darse por sentado que todas las fuerzas políticas, militares y económicas que formaron parte de la sublevación, se hallaban en el fondo de esta tragedia represiva que se produjo en Córdoba. El balance de la represión fue el exterminio de personalidades republicanas y del Frente Popular, así como del sector laico de la sociedad cordobesa, intelectuales liberales y de organizaciones obreras y partidos de izquierdas.
El 5 de agosto Queipo de Llano efectuó su primera visita de inspección a Córdoba. Esta visita coincide con el aumento de los fusilamientos en la capital. En los días siguientes se descubrió el escondite del alcalde socialista cordobés, Manuel Sánchez Badajoz, del diputado Doctor Romera y de varios concejales en la casa del bombero José Díaz (Huerta de los Aldabones, en el Marrubial). Estaban escondidos en una galería del pozo y en la madrugada del 5 al 6 de agosto fueron sorprendidos y detenidos, y en la madrugada del día 7 fueron fusilados.
Los fusilamientos se fueron incrementando días tras día y los familiares se enteraban cuando iban a las cárceles Relato Histórico para llevar ropa o comida. Se llevaban a cabo, principalmente, en las tapias del cementerio de La Salud, en el lugar conocido como Arroyo del Moro, así como otros lugares que rodeaban a la ciudad: orillas del Guadalquivir, en Alcolea, en la carretera de Santo Domingo, en el Cortijo del Telégrafo, en la Carrera del caballo, en las inmediaciones de la Electro Mecánica, en la Cuesta de los Visos, en la Cuesta de Rabanales (junto a la actual fábrica de Cerveza), en la carretera de Trasierra, en la Cuesta de la Lancha, en la carretera del Castillo de la Albaida, en las carreteras de Casillas o de Pedroches, en la Cuesta del Espino (carretera de Sevilla), en el lugar Los Santos Pintados, etc.
En las primeras semanas, los cadáveres quedaban expuestos al sol en los descampados, hasta que los propios familiares los encontraban y los retiraban cuando recibían la noticia en la cárcel. Así comenzaba la búsqueda por los alrededores de Córdoba y por los cementerios hasta que daban con ellos. Semanas después llevaban los cadáveres rápidamente a la fosa común. Los forenses solo se limitaban a certificar la muerte violenta de las hileras de cadáveres desconocidos que allí aparecían. Según el doctor Zurita (forense auxiliar en aquel entonces en Córdoba) la cifra media de muertos era de 30 o 40 diarios, y bastantes días pasaban de 100 y algunas noches más de 200. Se formó una partida de falangistas la brigada del amanecer que practicaban por la noche detenciones en masa. El final de estos era el fusilamiento en la mayoría de los casos.
El 13 de agosto a la 11 de la mañana fue fusilado el capitán de la Guardia de Asalto de Córdoba Manuel Tarazona Anaya, en el Cuartel del Marrubial. El 15 de agosto llegó el turno para uno de los médico y políticos más eminentes de Córdoba: el doctor Manuel Ruiz Maya (gran propagandista de las ideas republicanas y fundador de la logia Turdetania), en el descampado de la Cuesta de los Visos. La prisión Provincial, ubicada en el Alcázar de los Reyes Cristianos de Córdoba, se hallaba abarrotada y todos los días había una renovación de presos.
El 16 de agosto tomó posesión como jefe de Orden Público, el comandante Luis Zurdo, de la Guardia Civil, hasta el 22 de septiembre del 36 en que le sustituyó Don Bruno. Este comenzó con los fusilamientos en masa que hasta entonces no se habían producido. En aquellos días superaban el centenar de ejecutados en las tapias de los cementerio. La represión iba dirigida a evitar posibles reacciones, una purga de adversario.
Los fusilamientos comenzaron el mismo 16 de agosto con el fusilamiento del librero de la calle Gondomar Rogelio Luque Díaz, este pertenecía a las tertulias literarias, participaba de las corrientes del pensamiento moderno, laico y naturista. La primera gran matanza se llevó a cabo en la madrugada del 17 de agosto con 61 anotaciones en el Registro del Cementerio. El 18 se superó el centenar de fusilados entre ellos el último presidente de la Diputación, José Guerra Lozano de Izquierda Republicana. Los fusilamientos continuaron de forma masiva, sobre todo a raíz de los bombardeos republicanos. Se fusilaba a una media de un centenar de personas por la madrugada. También se fusiló al medico Sadí de Buen Lozano, de 42 años, epidemiólogo, fundador de Centros Antipalúdicos en España y del Instituto Antipalúdico de Navalmoral de la Mata que se hallaba en Córdoba como inspector de los Hospitales de la Cruz Roja.
Un aspecto a destacar es el de los autores materiales de los fusilamientos, que eran de baja extracción social. Eran rufianes e individuos sin escrúpulos que mediante el servilismo y la adulación esperaban conseguir méritos ante las nuevas autoridades.
La operación republicana contra Córdoba el 20 de agosto, frustrada en el último momento, sigue siendo una incógnita la retirada de las tropas en el último momento. La columna de Miaja era muy importante, con un gran núcleo de fuerzas regulares, así como las milicias de Levante y las de Córdoba (Batallones Garcés y Del Terrible) atacando por la Sierra y las milicias de Jaén por la Campiña. Miaja perdió nada menos que tres semanas en la pacificación de la Sierra y esto facilitó que Queipo de Llano consolidara muchas de sus posiciones en Andalucía. Aun así Miaja podría haber entrado en Córdoba, pero su indecisión malogró esta importante oportunidad.
Un grupo importante fue el denominado Batallón Garcés, donde se encuadraron el núcleo comunista de Villanueva de Córdoba y otros pueblos de la sierra. La columna de Armentia debía avanzar hacia Córdoba y la columna del comandante José Belibrea Vera, por la margen derecha del Guadalquivir, desde Villafranca en dirección al puente Mocho. Esta fuerza atacó el día 21 y no el 20, apoyada de milicianos de Villafranca. No se logró pasar el puente y en realidad fue el único combate propiamente dicho en el ataque a la ciudad.
Por otro lado se castigaba la línea facciosa de Las Cumbres, próxima a Alcolea. Las milicias de Jaén al mando de Alejandro Peris no abrió fuego hasta el día 22 ya que estaban supeditadas al triunfo en el puente Mocho, desde los cerros Trapero y San Cristóbal, al sur del Guadalquivir.
Pero la ocasión de entrar a Córdoba se había perdido por:
– La contraorden de retirada a Torres Cabrera.
– Desconcierto tras el bombardeo de los aviones sevillanos.
– Muchos milicianos se marcharon a Espejo.
– Las restantes columnas no avanzaban hacia la capital.
En la capital aquella madrugada se fusiló en los cementerios a dos centenares de personas de Izquierdas.
A primeras horas de la mañana se bombardeó la capital, a manos de la aviación gubernamental, al mismo tiempo que salía una columna facciosa hacia Almodóvar, compuesta de voluntarios que procedieron a reforzar los accesos a Córdoba, en especial la Torre de la Calahorra y el Puente Romano en el que se colocaron barricadas, así como el sector Norte como la carretera del Muriano, multiplicando sus movimientos el batallón cívico Gran Capitán con sus dos compañías de Voluntarios.
El error de Miaja consistió en situar a casi todas las fuerzas atacantes en la campiña sin defensa natural, a merced de la aviación enemiga, así como el tener que cruzar el Río Guadalquivir, que solo tenía tres puentes y los rebeldes los tenían bien cubiertos. Se olvidaron de la sierra de Córdoba, operando desde Cerro Muriano, con pocas fuerzas muy inexpertas.
Otro elemento del que debieron sacar mejor partido fue el bombardeo gubernamental sobre la ciudad. Ya que esto aterraba a la población civil y se paralizaba por completo la vida de la población, con todo lo que ello conllevaba.
De una manera tan fortuita y sin confrontación bélica de importancia las fuerzas del Gobierno perdieron la única ocasión de entrar en Córdoba, salvo pequeñas escaramuzas en la parte de Cerro Muriano.
Varela, que estaba en Córdoba desde el 4 de agostó y tras presenciar el ataque frustrado a la misma, fijó como objetivo alejar lo más posible a las fuerzas republicanas de los alrededores de Córdoba, sobre todo deshacerse de los milicianos que se hallaban en la Sierra. Inició una campaña con tres columnas que debían converger en Cerro Muriano.
En la madrugada del 5 de septiembre salieron de Córdoba las tres columnas: una por las Ermitas, otra por la carretera de Los Pedroches y la tercera tenían una misión envolvente por la parte de Alcolea y el Guadalbarbo.
Ese día hubo un intenso fuego de artillería gubernamental con el comandante Armentia a la cabeza sobre Torres Árboles y Cerro Muriano, hasta bien entrada la noche. En la madrugada del 6 de septiembre los moros entraron al asalto en el pueblo de Cerro Muriano, a fuego y cuchillo. Varela que fue recibido en Córdoba como el libertador de la Sierra.
La columna de Córdoba hubo de fijar sus posiciones en Cerro Muriano, el cual se evacuó provisionalmente a causa de los bombardeos republicanos del día 9. A partir de entonces, igualadas las fuerzas, ambas líneas enemigas enmudecieron, hasta el primero de octubre en que se recrudecieron loas combates contra Peñarroya.
En 1942, el número de fusilamientos en Córdoba capital descendió enormemente, situándose en la cifra de 62 victimas, mientras que en 1941 los fusilados habían sido 234. La masa ingente de procesos amontonados entre 1939 y 1940 estaban ya casi liquidados en 1942. En este año y en los tres siguientes se despacharon las últimas condenas a muerte aún pendientes.
Sobre la represión en Córdoba capital, conviene aportar una serie de datos. Como en cualquier pueblo, la capital siguió soportando idéntica pesadilla de terror, si bien los fusilamientos de posguerra afectaban a procesados de la provincia, porque en la capital apenas quedaba ya nadie por fusilar después de los sangrientos tres años de guerra.
El acoso y el clima de terror se mantuvieron intensamente en los barrios obreros de Córdoba en la posguerra. La Guardia Civil, la Policía, y la Falange se encargaron de que la población continuara sojuzgada por las amenazas, la tortura, el aceite de ricino, registros, detenciones, delaciones y denuncias, persecución del estraperlo… Toda Córdoba, como cualquier pueblo, vivía en libertad vigilada.
Fosa Común

Cementerio de Córdoba. Nuestra Señora de la Fuensanta.

Dirección: Cementerio de Nuestra Señora de la Fuensanta, Carretera N-IV, Km. 394, 14010 Córdoba
Provincia: Provincia de Córdoba
Teléfono: 957 32 21 25
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Cementerio de Córdoba: Nuestra Señora de Fuensanta
Horario: Invierno , de 8.30 a 18.00 y Verano , de 8.30 a 20.00
Su construcción comienza en 1973, posterior al de San Rafael y al de Nuestra Señora de la Salud, se inagura el 1 de Noviembre de 1988 y el acto de inauguración consistió en plantar un olivo como símbolo de Paz y una misa en la Capilla del recinto, oficiada por el vicario de la diócesis que bendijo las nuevas instalaciones.Situado en la Antigua Nacional IV Crtra. Madrid- Cádiz KM. 394. 14014 Córdoba
El primer enterramiento se hizo de forma gratuita.
Inicialmente constaba de :
2280 nichos para adultos
200 para niños
900 columbarios distribuidos en bloques de bovedillas conectadas mediante ascensores y escaleras.
También constaba de Sala de depósitos, velatorios, sala de autopsias, cámaras frigoríficas , oficinas y capilla que se construyó en 1973.
HISTORIA

Crematorio de Córdoba

El Crematorio de Córdoba abrió al público en 2005 y forma parte del complejo funerario en que también hay instalaciones de Tanatorio y el cementerio.

SERVICIOS

Este crematorio posee un horno crematorio para incineraciones individuales. Dispone también de Capilla y cafetería.

HORARIO

El Crematorio de Cordoba presta servicio todos los días de 9:00 a 20:00.

COMO LLEGAR

En coche la dirección es Antigua Nacional IV, Ctra.Madrid-Cadiz, Km. 394,14014, Córdoba, Córdoba. Puede aparcar fácilmente ya que dispone de Parking.

Tanatorio de Montilla

Forma parte de la red de tanatorios de Córdoba. Se fundó en 1908 y en 1996 abrieron sus instalaciones de tanatorio y en 2006 añadieron un crematorio.

SERVICIOS

4 salas de velatorio | Traslados provinciales y nacionales | Recepción | Exposición de féretros | Exposición de urnas | Cámaras frigoríficas portátiles para velatorios en domicilio | Capilla ardiente en domicilio |
Servicio de floristería | Incineración | Reparto de esquelas para funerales y misas.

HORARIOS

Disponibles de lunes a domingo. Para horario preguntar.

Fuente: Tanatorio Cordoba / Tanatorio de Montilla

Tanatorios de la empresa tanatorios de Córdoba

Tanatorios Córdoba es una empresa de servicios funerarios que cuenta con nueve complejos funerarios en toda la provincia de Córdoba (Tanatorio Cordoba).

  • Tanatorio Quemadas en el Polígono Industrial de las Quemadas, 2020, en Córdoba. Se accede por la salida 22 de la carretera N-IVa en dirección Alcolea. Coja el tercer acceso, enfrente de la Universidad Laboral. Puede contactar con ellos llamando al 957 325 554 (Tanatorio Cordoba).
  • Tanatorio Granadal en la calle Rubí, número 25, en Córdoba. Coja la autovía A-IV y tome primero la salida 399 y después la 267. En la rotonda, salga por la dirección Avenida de Libia. Coja después la salida a la derecha hacia el Polígono del Granadaral. El tanatorio se encuentra detrás del Carrefour Zahira. Puede contactar con ellos llamando al 957 764 054 (Tanatorio Cordoba).
  • Tanatorio Montilla en la Avenida Antonio y Miguel Navarro, 46, en Montilla. Tome la autovía A.45 (Córdoba-Málaga) y coja LA SALIDA 27. Siga por la N-331 hacia Montilla, cuando pase por Llanos de Jarata, tome la entrada a Montilla y siga recto por la Avenida Antonio y Miguel Navarro donde se encuentra el tanatorio. Puede llamar al 957 650 454 si lo necesita.

Tanatorio Cordoba

  • Tanatorio La Carlota ubicado en la calle La Energía, número 2, en el Polígono Industrial Guadalmazán de La Carlota. Por la autovía A-IV, tome la salida 432 dirección La Carlota. Puede contactar con ellos llamando al 957 301 111
  • Tanatorio Bujalance situado en el Camino del Matadero de Bujalance. Coja la carretera A-306 y tome la segunda entrada a Bujalance y tome la carretera del cementerio. Puede contactar con ellos llamando al 957 170 791
  • Tanatorio Villaviciosa localizado en la calle Manuel Arribas Carrillo, número 88, en Villaviciosa. Desde la calle Nueva de Villaviciosa, gire la primera a la izquierda hasta llegar al polígono donde se encuentra situado el Tanatorio. Contacte con ellos llamando al 957 360 346
  • Tanatorio El Carpio/Pedro Abad
  • Tanatorio Posadas. Situado en la Calle Isaac Peral, del Pol. La Sierrezuela
  • Tanatorio Fuente Palmera. Situado en el Polígono Chacón de Fuente Palmera.